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Escrito por Dra. Cecilia Durán
en mayo 28, 2021

La cuarta revolución tecnológica es una realidad. Lo que pasa es que no es una realidad que todos estemos contemplando. Seamos o no conscientes de ello, la proclividad a digitalizarlo todo es un hecho. Aquello que hace unos cuantos años, meses incluso, parecía un tema distópico de ciencia ficción, hoy es una actividad de uso común. Efectivamente, la automatización, inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas nos proporcionan una cantidad de datos no imaginables que se transforman en información para trabajar a partir de ella. La pregunta clave en este tema es si estamos preparados para enfrentar esta revolución. 

De nada nos sirve saber tanto si no le encontramos una aplicación, de poca utilidad son una serie de datos que están ahí sin ser utilizados. Ahí está, de eso se tratan estos alborotos tecnológicos que tienen características muy observables. Por lo general, cualquier tipo de movimiento disruptivo nos toma por sorpresa. Los eventos naturales son difíciles de predecir, un terremoto, un tsunami, una inundación; los movimientos económicos tienen variables que nos permiten prever y también los cambios sociales, pero no siempre estamos tan atentos y los vislumbramos, ya que los tenemos enfrente. Con los cambios tecnológicos, la agilidad es una competencia que debemos cultivar para enfrentar el progreso y la creatividad para ponernos en juego frente a la tecnología. 

El desafío que tenemos frente a nosotros es muy importante. El reto nos debe poner en movimiento y nos orienta hacia la siguiente fase que implica cambiar cómo pensamos, capacitamos y trabajamos usando datos con el fin de crear valor a partir de hallazgos obtenidos mediante tecnologías avanzadas. Somos como mineros que vamos a desenterrar joyas preciosas. Para conseguir el tesoro, tenemos que ponernos a punto. En una encuesta reciente hecha por Deloitte Global se buscó medir la preparación de los negocios y los gobiernos para la cuarta revolución industrial - o "Industria 4.0".

La encuesta reunió 1,600 ejecutivos en 19 países. Lo que la firma encontró fue algo maravilloso: surgió una descripción de las oportunidades y retos que los encuestados vieron en la creación de valor nuevo en un mundo cambiante. 

Según Deloiite, los resultados son una descripción que transmite tanto esperanza como ambigüedad. Tal y como ocurrió con otras revoluciones industriales que ha vivido la humanidad, el estremecimiento que causaron esos cambios tuvo y tiene el potencial para impactar a las industrias, negocios y comunidades, influenciando las formas en las que trabajamos, también como vivimos y nos relacionamos con otros. El mejor ejemplo está dado con las formas en que cambiamos nuestras actividades presenciales y migramos a plataformas virtuales. 

Efectivamente, esta revolución va con prisa, lleva una velocidad extraordinaria, además es muy prolija y pródiga: crece como los hongos en tiempos de lluvia. En medio de tantos cambios, de influencias sociales y demográficas, tenemos que sumar una conectividad global sin precedentes - no solo tecnológica, sino económica. Por eso, estar preparados nos debiera llevar a reflexionar si estamos listos para aprovechar todas las grandes oportunidades que vienen y si somos competentes para afrontar los enormes riesgos que vienen. Así visto, nos parece un universo ingobernable. Para poderlo analizar conviene segmentarlo. 

 

Descarga el plan de estudios

Deloitte propone cuatro áreas de impacto principales:

1. Impacto social. En esta dimensión, es necesario justipreciar los roles en los que participamos para hacer del mundo un mejor lugar en la era de la Industria 4.0 no nada más para sus organizaciones, sino para la sociedad en conjunto. Es decir, no se trata de crear redes digitales sin ton ni son o de lanzarnos alegremente al abismo tecnológico, más bien, se trata de reflexionar en el ¿para qué?, y sus consecuencias. Aceptar que cada una y todas las organizaciones tienen el poder para influir, de múltiples maneras, en la promesa de la Cuarta revolución industrial para crear un mundo más equitativo y más estable. 

2. Estrategia. En seguida viene el planteamiento sutil. Se trata de reflexionar en las formas como los ejecutivos están usando las tecnologías de Industria 4.0 para cambiar sus criterios y revolucionar la toma de decisiones e informar sus estrategias de negocio para crear valor. En esta área debemos preguntarnos si queremos seguir construyendo nuestra ventaja competitiva como lo veníamos haciendo y si los vamos a hacer en forma distinta y qué beneficios acarrea el cambio. El enfoque holístico para la planeación estratégica explora las capacidades centrales pueden ser mejoradas para desarrollar nuevos productos y servicios, y crear nuevo valor para un rango más amplio. 

3. Talento y fuerza de trabajo. Lo hemos leído hasta el cansancio y nunca como hoy se nos ha hecho tan evidente: sin personas no hay nada. Requerimos inteligencia, creatividad y manos para ponernos a trabajar. Por eso, tenemos que poner al ser humano en el centro. Es preciso preparar estrategias de talento y sus fuerzas de trabajo para los cambios. ¿De dónde vendrá el talento? Estoy segura de que no crecerá en macetas. Nos podemos apoyar en la academia, en las universidades que vayan forjando a nuestros miembros de los equipos de trabajo para abordar esta revolución. Es necesario que esto se convierta en una prioridad, preparar a los integrantes del equipo de trabajo para navegar la era de Industria 4.0 mediante la generación de una cultura de aprendizaje y colaboración, y la creación de oportunidades de capacitación tanto interna como externa. 

4. Tecnología. Por supuesto, el detonador de esta revolución es la tecnología. Estamos listos para ver los avances tecnológicos como un conjunto de herramientas para mejorar el negocio tal y como es, estamos aprovechando todo el potencial de las tecnologías inteligentes para facilitar la integración digital- físico, la toma de decisiones holística, y los nuevos modelos de negocio o estamos dejando de ver algo que está en la punta de la nariz. Si el elemento estrella es la tecnología, hay que aprender a usarla a nuestro favor. Percibir la tecnología como el diferenciador más poderoso en el mundo de Industria 4.0 es el primer paso, e invertir en integrar nuevas aplicaciones que puedan respaldar nuevos modelos de negocio. No es el único paso. Es muy importante entender que la tecnología no se limita únicamente una parte de la organización; han de ser integrales e integradas a través de la organización para apoyar y para prosperar. 

La cuarta revolución tecnológica empresarial ya está aquí. Requiere creatividad y agilidad, mirar afuera de la caja, aprovechar las oportunidades y darle la cara a los riesgos. Tenemos que estar preparados para entrar con el pie derecho. 

Artículo escrito por la Dra. Cecilia Durán Mena, Profesora de Pensamiento Creativo de la Licenciatura de Business Intelligence de la Universidad Panamericana, consultora, formadora y escritora. Como creadora literaria, ha sido distinguida con premios de relato, ensayo y cuentos. Es columnista en Forbes, WSI y Periódico Correo.

Consulta el artículo original publicado en Forbes México, el 20 de mayo de 2021 aquí 

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