Es muy común que a la filosofía -y en especial al filósofo, que se dedica a ella- se le considere como distante de la realidad y despreocupada de lo que sucede en el mundo. La imagen de un pensador sumido en ideaciones abstractas y aislado en su propio pensamiento es habitualmente asociada con la filosofía.
Oponiéndose al prejuicio, la consultoría filosófica desmiente esta manera de ilustrarla, pues se basa en la acción y ayudar a las personas. Explicamos por qué es así y cuál es su relevancia para la sociedad.
¿Qué es la consultoría filosófica?
La consultoría filosófica es una práctica profesional que se apoya en el diálogo, el examen crítico y la reflexión personal para asesorar o aconsejar al cliente de modo que tenga una comprensión más profunda de su vida y pueda resolver los problemas por los que haya acudido.
Es importante distinguirla de la terapia psicológica y del coaching. De la primera se distingue porque la terapia se centra principalmente en la salud mental y el tratamiento del diagnóstico clínico, mientras que esta aborda al consultante desde su condición humana y busca darle herramientas conceptuales y reflexivas para que eleve su calidad de vida.
Del coaching se diferencia porque este se enfoca en optimizar el rendimiento a mediano y largo plazo, el desarrollo de habilidades específicas -ya sean personales o profesionales- y está orientado a una actividad concreta. La consultoría filosófica maneja el “por qué” y “para qué”, es decir, ayuda al cliente a cuestionar supuestos, examinar sus creencias y pensar de forma autónoma para que pueda mejorar como persona y esclarecer su proyecto existencial.
¿Cómo surgió la consultoría filosófica?
También conocido como asesoramiento filosófico, el nuevo movimiento surgió en Alemania en la década de los 80 gracias al trabajo de Gerd Achenbach, quien se abocó (de acuerdo con él) a reestablecer el propósito originario del quehacer filosófico: emplear la sabiduría vital para sanar el pensamiento del individuo y guiarle a través de una vida con sentido y razón.
Más tarde, en 1998, Lou Marinoff, académico canadiense que ganó gran popularidad con la publicación de su libro Más Platón y menos Prozac, fundó la Asociación Americana de Prácticas Filosóficas (APPA) y expandió su influencia al ámbito institucional y la internacionalizó.
Hoy, como consecuencia, el filósofo especializado es más que un teórico relegado a la labor académica o contemplativa y se desenvuelve como un agente estratégico de cambio para personas e instituciones.
Quizás te preguntes, ¿cuáles son los problemas que contribuye a solucionar el consultor filosófico y dónde lleva a cabo su trabajo? Aquí lo respondemos.
El consultor filosófico: ¿cuál es su campo de acción y qué problemas resuelve?
Las organizaciones o las personas que optan por acudir con un consultor filosófico o descubren que sus servicios pueden ser de gran ayuda para ellas, normalmente no desean tratar un problema delicado de salud mental o curar heridas de un trauma psicológico agudo, más bien desean encontrar respuestas ante la incertidumbre, dilemas morales, falta de rumbo o desorientación existencial.
Su campo de intervención suele desplegarse en los siguientes escenarios, pero no se limita a estos:
-
Atiende problemas individuales y existenciales
En el ámbito personal, el especialista interviene en las situaciones donde el consultante experimenta crisis de vacío o marcadas por la edad, pérdida de sentido, momentos abruptos de transición, dilemas morales o decisiones cruciales que debe enfrentar o incluso pérdidas significativas.
-
Resuelve problemas organizacionales o corporativos
En el terreno de las organizaciones, las tareas del consultor abarcan brindar coherencia a la cultura corporativa cuando la misión y valores no coinciden con las dinámicas reales; proporcionar asesoramiento a tomadores de decisiones y directivos para gestionar decisiones clave y responsabilidad; y mediar en juntas de miembros asociados cuando existen discrepancias.
-
Regula propuestas para superar dilemas de frontera
Los avances científicos y tecnológicos recientes han generado problemas sin precedentes en varias áreas que se empalman con sus aplicaciones. Aquí es donde el consultor participa: en evaluar usos éticos, sesgos algorítmicos, infracciones de privacidad, impacto de productos, por nombrar algunos. Tambien incide en comités de bioética y centros de investigación sanitarios, que requieren de un asesoramiento cuidadoso para concluir decisiones.
-
Diseña cafés y talleres filosóficos
Otro de los proyectos en que colabora es en la creación de iniciativas para hacer y pensar la filosofía, como cafés para reflexionar sobre temas afines con el respaldo de guías y mentores competentes o talleres instructivos para despertar interés por el pensamiento o iniciar a personas en la materia.
-
Planifica programas de filosofía para niños y diálogo para comunidades
Está capacitado para implementar programas educativos cuyo cometido es promover el razonamiento crítico, la autonomía de pensamiento y la inteligencia emocional en niños a través de la filosofía, así como para fomentar el diálogo y la resolución de conflictos en comunidades vecinales, grupos vulnerables y hasta centros penitenciarios.
Relacionado: ¿Cómo puede contribuir la filosofía a mejorar nuestra sociedad?

¿Qué habilidades analíticas necesita el consultor filosófico para ejercer?
Sumando al tipo de habilidades que se adquieren por medio de la formación filosófica superior, como el pensamiento crítico y analítico, fundamentación lógica del razonamiento, capacidad de argumentación sólida, síntesis de conceptos y aptitud para conectar ideas complejas, a este perfil se le exige poner en práctica competencias cognitivas avanzadas para que realice su labor efectivamente.
Claro que la base es la preparación previa obtenida en un grado de licenciatura afín al campo. Sin embargo, el rigor en el entrenamiento mental y específico se encauza a que ejercite estas habilidades:
- Diálogo socrático (o mayéutica): es el uso del método empleado por Sócrates, que consiste en formular preguntas precisas para guiar al entrevistado a examinar sus propias creencias y encontrar las respuestas por cuenta personal. El consultor no las impone ni se reduce a ofrecer consejos, orienta al cliente a descubrir por cuenta propia sus limitaciones, errores y también aciertos.
- Análisis conceptual: muchas personas y organizaciones utilizan diariamente frases, conceptos e ideas que no entienden en profundidad pero tienen peso. El filósofo las dirige para que desmenucen el contenido y comprendan si responden a expectativas ajenas, vale la pena cambiarlos o los pueden asimilar de una forma razonada.
- Detección de sesgos cognitivos: a menudo, los clientes se ven obstruidos en su toma de decisiones, autoestima o apreciación de los problemas por sus propios errores de razonamiento. Estas impurezas lógicas, falacias o sesgos hacia un solo modo de pensar pueden ser corregidos por el experto, quien ayuda a visualizar panoramas más nítidos o realistas.
- Pensamiento sistémico: el especialista también es capaz de conectar y relacionar los problemas individuales con el entorno en sus niveles cultural, social, político y ético. La finalidad de hacerlo es que el consultante pueda reconocer la complejidad en el origen de sus preocupaciones y los asuma bajo una perspectiva integral.
- Capacidad hermenéutica: se refiere a la destreza para interpretar el relato de las personas, descubrir sentidos y suposiciones que ellas mismas no han hecho conscientes y motivarlas a cuestionarlos para progresar o crecer.

Practicar la filosofía: tu camino a la especialización
El mercado laboral para los filósofos del siglo XXI no es tan estrecho como podría creerse, sus herramientas cognitivas y versatilidad profesional les permiten incidir y ser valorados en muchos ámbitos. La consultoría filosófica es una prueba de ello.
ONGs, comités de bioética, departamentos de desarrollo tecnológico y talento humano e incluso partidos políticos recurren hoy al potencial analítico del egresado en la carrera.
Desempeñarse de manera formal como consultor y certificarse por organismos como APPA, el Colegio Nacional de Consultores Filosóficos u otros colegios nacionales en México depende de un paso anterior. En la mayoría de casos este paso es haber cursado una Licenciatura en Filosofía.
Una de las vías más prácticas para estudiarla, por supuesto, es hacerlo en línea. La licenciatura de la Universidad Panamericana, prestigiosa por su excelencia en las humanidades, te brinda la formación idónea para comenzar tu camino.
¿Por qué estudiar la Licenciatura en Filosofía en línea?
Además de concederte el respaldo oficial mínimo que usualmente se pide para la consultoría filosófica, estudiar la licenciatura en línea te aporta las competencias base analíticas y argumentativas que impulsarán tu trayectoria.
Si ya eres titulado de una carrera como psicología, administración de empresas o derecho, la Licenciatura en Filosofía en Línea de la Universidad Panamericana, te ofrece la preparación ideal para que llegues a ejercer como consultor.
Con una flexibilidad y opciones para cursarla según tus tiempos disponibles, un profesorado con reconocimiento en México y un modelo de atención personalizada, tu proceso para convertirte en entrenador del pensamiento y un agente indispensable de ayuda para personas e instituciones empieza con nosotros.
Descarga el plan de estudios, recibe más información o contáctanos. Haz clic en el enlace:
FAQs❓
¿Qué grado de estudios es requerido para ejercer como consultor filosófico?
+Para ejercer profesionalmente como consultor filosófico y recibir el aval de organismos como la APPA u otras escuelas de consultores, se solicita un requisito mínimo de Licenciatura en Filosofía (a veces, carreras afines). La mayoría de organizaciones internacionales de prestigio no certifican a personas provenientes de cursos cortos o autodidactas.
También, con un título de licenciatura en filosofía, es posible trabajar como consultor independiente, adherirse a firmas que laboran para empresas o abrir un despacho propio. Sin embargo, lo recomendable es continuar con un diplomado o especialización en consultoría filosófica -que te certifica como experto en la profesión- y desarrollar las herramientas específicas.
¿Un consultor filosófico puede tratar a pacientes con depresión o ansiedad?
+No. Un consultor filosófico no es terapeuta clínico o psicólogo. Así, su campo no es el de la salud mental ni debe tratar trastornos de la conducta. Esto no quiere decir que no puede ayudar a personas que hayan sufrido esos padecimientos en alguna ocasión.
Su labor es trabajar con individuos sanos que atraviesan dilemas existenciales y crisis de valores o de sentido. Incluso, una parte de la formación del consultor requiere que sea capaz de identificar si un cliente necesita atención médica o ser canalizado con otro tipo de profesional.Si he estudiado una carrera en Psicología, Administración o Derecho, ¿por qué es deseable que curse la Licenciatura en Filosofía?
+
Más contenido que puede interesarte:
Referencias
-
American Philosophical Practitioners Association. (s.f.). APPA: Philosophical practice for people, organizations, and the public. https://appa.edu/
-
Colegio Mexicano de Consultores Filosóficos. (s.f.). ¿Qué es la consultoría filosófica? https://consultoresfilosoficos.org/que-es-la-consultoria-filosofica/
-
Fiorenzo Campeotto, L. (s.f.). El asesoramiento filosófico. Enciclopedia Herder. https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Recurso:EL_ASESORIMIENTO_FILOS%C3%93FICO_1
-
Vilhauer, M. (2004). How is philosophical counseling different from psychotherapy?. Curious Soul Philosophy. https://www.curioussoulphilosophy.com/newsblog/how-is-philosophical-counseling-different-from-psychotherapy/









Pon tu comentario abajo.