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Escrito por Posgrados de Gobierno y Economía
en octubre 12, 2020

La lucha contra la corrupción en los niveles nacional e internacional es un tema de incesante relevancia, pues en todo el mundo está aumentando la intolerancia a las prácticas corruptas.

La corrupción es un fenómeno que afecta a todos los países. Ningún Estado se encuentra exento de él, independientemente de su nivel de desarrollo económico o social. Prueba de ello es que escándalos de corrupción aparecen de manera regular en los encabezados de varios periódicos de distintos países.

El grado y las formas de la corrupción suelen diferir de un país a otro, y algunas sociedades se ven más afectadas por ella que otras. Pero es un hecho que la corrupción existe en todos los territorios, lo cual puede constatarse en las estadísticas de Transparencia Internacional.

Los escándalos de corrupción son, por un lado, un trago amargo para cualquier país pero, por el otro, pueden desencadenar medidas de combate a veces necesarias para la sociedad.

Además de los procedimientos legales basados ​​en disposiciones efectivas de anticorrupción, las comisiones parlamentarias de investigación pueden revelar responsabilidades políticas relacionadas con las denuncias en contra de la corrupción.

Repercusiones en la sociedad y en la economía general

La corrupción es un fenómeno que, directa o indirectamente, afecta a todos los miembros de la sociedad: ya sea que uno represente a una empresa, trabaje en servicios públicos, sea empleador o autónomo, pobre o rico.

Por lo tanto, todos los sectores de la sociedad deberían interesarse por contenerla y compartir esta responsabilidad. La corrupción no debe percibirse como un hecho inalterable de la realidad. Todos podemos participar en desarrollar una cultura de transparencia, integridad y responsabilidad.

La corrupción constriñe el desarrollo humano e impacta y frena el progreso de los países, incluido el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Al desviarse los recursos públicos hacia la ganancia privada y reducirse el acceso a los servicios públicos, la corrupción actúa en contra de los intereses y las necesidades básicas de toda sociedad y representa una amenaza para su desarrollo económico y su estabilidad social.

La corrupción se da en todos los países, pero también está claro que perjudica a los pobres de manera desproporcionada. Obstaculiza los esfuerzos para erradicar la pobreza y garantizar el desarrollo humano, pues reduce el acceso a servicios y desvía recursos de inversiones en infraestructura, educación e instituciones.

Los programas de desarrollo deben tener en cuenta el vínculo entre el desarrollo y el crimen organizado, y las medidas de anticorrupción deben considerarse cautamente en las iniciativas de desarrollo.

La corrupción debilita el crecimiento económico. Distorsiona la toma de decisiones económicas, disuade inversiones y socava la competitividad.

La lucha contra la corrupción está ahora firmemente establecida como uno de los principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, la iniciativa de sostenibilidad corporativa más extensa del mundo y una de sus principales interfaces con la comunidad empresarial.

Repercusiones en el sector privado y en las instituciones

El sector privado juega un papel crucial como actor en el combate a la corrupción. Los gobiernos no pueden lograr prevenir y combatir las prácticas corruptas sin su cooperación y sus esfuerzos.

Si el soborno es una herramienta comercial, ello resulta en un campo de juego desigual en el que las empresas que cumplen las normas quedan excluidas de ciertos mercados. Ante tales desafíos, no es raro que rechacen proyectos o se alejen de cierto país.

La corrupción tiene un efecto negativo en el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Es una amenaza para la gobernanza y la estabilidad de las democracias jóvenes y, a menudo, aún frágiles. La corrupción desfavorece la legitimidad del gobierno y de los valores democráticos, y debilita al Estado, ya que daña su credibilidad, así como la confianza de los ciudadanos en las instituciones estatales.

El combate a la corrupción, por lo tanto, debe ir de la mano con el fortalecimiento del estado de derecho y de la buena gobernanza, y con la edificación de instituciones sólidas que, a su vez, representan la base del desarrollo sostenible.

Según estimaciones del Banco Mundial, cada año se pierden entre 1 y 2 billones de dólares debido a la corrupción, es decir, 10 veces el presupuesto anual de los 34 países, en conjunto, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Conclusiones

La corrupción no es sólo un problema nacional, sino también internacional y transnacional, que requiere soluciones globales.

Mantener un estado de derecho sólido no es necesariamente algo automático. Es un desafío sostenido. Todos estamos llamados de forma cotidiana a respetar el estado de derecho en el desempeño de nuestras funciones, aunque ello no resulte fácil, y en especial en tiempos económicos de mayor austeridad.

La Maestría en Anticorrupción, en la Universidad Panamericana, está diseñada a partir del reconocimiento de la corrupción como un problema global que exige un estudio especializado e interdisciplinario. Conoce más de la misma, da click en esta imagen:

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