Preparar una audición para entrar a una licenciatura en música es uno de los momentos más importantes en la vida de un joven músico. No solo representa una prueba artística, sino también una decisión académica y profesional que involucra tanto al aspirante como a su familia. ¿Qué buscan realmente las mejores escuelas de música en México? ¿Cómo saber si un aspirante está listo para dar este paso?
Para responder a estas preguntas, Aníbal Robles, profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Panamericana, comparte una visión profunda, realista y formativa sobre cómo prepararse correctamente para una audición de ingreso a una carrera profesional en música.
La audición no es solo tocar bien.
Uno de los errores más comunes entre aspirantes es pensar que la audición consiste únicamente en interpretar una pieza de forma impecable. En realidad, las audiciones académicas son muy distintas a las audiciones profesionales.
Mientras que una audición laboral evalúa la propuesta artística del candidato entendida como producto final, una audición para una licenciatura en música busca identificar el potencial del aspirante: su capacidad de desarrollo, su apertura al aprendizaje y su disciplina.
“No se trata de llegar tocando perfecto, sino de mostrar que eres material formable, que puedes crecer dentro de las aulas”, explica el profesor Robles.
Este enfoque es clave en instituciones formativas de alto nivel como la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Panamericana.
Entender el proceso completo de admisión.
Para los padres, este punto es especialmente importante. El ingreso a una universidad de música seria implica un proceso integral, que va más allá del talento artístico:
- Fechas y convocatorias claras (deadlines)
- Requisitos administrativos y académicos
- Exámenes institucionales
- Entrevistas personales
- Audición musical
- Tienen un nivel que reta al candidato pero que no lo llevan al límite
- Permiten mostrar un equilibrio entre la expresión y la destreza
- Pueden interpretarse con solvencia y control
- Cómo reacciona
- Si mantiene la calma
- Si puede continuar con claridad
- Planeación
- Constancia
- Acompañamiento
- Descanso estratégico
- La calidad del sonido
- La intención musical
- La claridad de pensamiento
Muchos aspirantes quedan fuera no por falta de capacidad, sino por no tomar con seriedad el proceso completo. En la Universidad Panamericana, este rigor garantiza que los alumnos aceptados tengan no solo habilidades musicales, sino también el compromiso necesario para una formación profesional.
¿Cómo elegir la pieza correcta para tu audición?
Uno de los consejos más valiosos del profesor Robles es no confundir dificultad con calidad. Elegir una pieza excesivamente compleja puede jugar en contra del aspirante.
Las mejores piezas para audicionar son aquellas que:
“No queremos ver a alguien sobreviviendo la pieza, sino fluyendo con ella”, señala.
Aquí, el acompañamiento de un maestro es fundamental. Preparar una audición no debe hacerse en soledad, y esto es algo que las mejores escuelas de música valoran profundamente.
Técnica, postura y sonido: la base del músico.
En una audición para la licenciatura en música, tener bases técnicas sólidas es indispensable. Aspectos como la postura, la emisión del sonido y la estabilidad rítmica no son detalles estéticos: son indicadores de salud, disciplina y formación previa.
Un aspirante con vicios técnicos muy arraigados representa un reto formativo mayor. Por eso, las escuelas de alto nivel buscan alumnos con una base sana sobre la cual construir.
El profesor Robles lo resume así:
“Depende mucho de la visión del jurado, pero en mi opinión, El sonido es la ventana del alma musical. La sonoridad es esencial: prefiero un sonido honesto, trabajado y personal que una ejecución perfecta pero vacía. Lo ideal es mostrar pulcritud al tocar sin sacrificar la búsqueda de la personalidad”
¿Qué pasa si hay errores durante la audición?
Equivocarse no es sinónimo de fracaso. De hecho, la capacidad de recuperación es una habilidad muy valorada en el mundo musical.
Un error aislado no define a un aspirante. Lo que realmente importa es:
Las audiciones no buscan perfección absoluta, sino madurez musical y emocional.
La preparación: un proceso, no un milagro
Preparar una audición es comparable a entrenar para una competencia deportiva. Requiere:
Los últimos días antes de la audición no son para “estudiar como loco”, sino para consolidar y descansar. Llegar física y mentalmente agotado puede arruinar meses de buen trabajo.
Para los padres, esto es una señal clara de profesionalismo: un joven que aprende a planificar su preparación está desarrollando habilidades que le servirán toda la vida.
La importancia de la presentación personal.
Aunque no es lo más importante, ni decisivo, la forma de presentarse sí comunica un mensaje. Vestimenta adecuada, postura y claridad al hablar reflejan respeto por la música, por el jurado y por el proceso.
No se trata de elitismo, sino de comunicación no verbal: demostrar que lo que está ocurriendo es importante.
¿Qué diferencia a quien es seleccionado de quien no?
Cuando dos aspirantes tienen un nivel técnico similar, la diferencia suele estar en:
“Si solo tocáramos una nota, con esa nota tendría que ser suficiente para decir quién eres como músico, así de importante es el desarrollo de la sonoridad”, afirma Robles.
Esa identidad musical es lo que las grandes instituciones buscan cultivar.
Un mensaje final para aspirantes y padres
La audición no es un evento aislado, sino el resultado de un proceso. Tomarlo con seriedad, buscar guía y entender que el crecimiento musical lleva tiempo es clave para tener éxito.
Como concluye el profesor Robles:
“Lo que presentas el día de la audición es el reflejo de todo tu proceso. Y eso, para quienes formamos músicos, es claramente identificable”.
Si tú o tu hijo están considerando estudiar música de manera profesional en México, informarse, prepararse y elegir una institución con visión formativa es el primer gran paso.








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