Para entender cómo atender la diversidad en el aula, inicialmente debemos reconocer las diferencias que existen entre los estudiantes y cómo estas impactan en su proceso de desarrollo y educación.
Atendiendo el enfoque de la pedagogía tradicional, se pensaba que los niños y niñas eran como “tábulas rasas” (páginas en blanco) que, al pasar por la escuela, se podían educar de manera uniforme. Así, el proceso consistía en homogeneizar a la población escolarizada. Los que mostraban diferencias debían adaptarse o ser excluidos.
Hoy en día, el paradigma ha cambiado y se busca cada vez más una educación que valore la diversidad y pueda atenderla desde un enfoque inclusivo, lo que implica contemplar aspectos culturales e ideológicos (siempre desde la tolerancia), condiciones socioeconómicas y también trastornos del comportamiento y discapacidad.
La diversidad educativa comprende, por tanto, diferencias personales y sociales que deben tomarse en cuenta al organizar la enseñanza y facilitar la participación del alumnado.
Dentro de esa diversidad, la neuropsicología educativa aporta conocimientos y estrategias valiosas para atender los diferentes procesos cognitivos que intervienen en el aprendizaje, principalmente para los alumnos que presentan mayores dificultades.

La diversidad en el aula: el reto de una educación inclusiva
El concepto de neurodiversidad nació de las comunidades autistas que promovieron movimientos por sus derechos y hace referencia a la variación natural en las maneras en que los seres humanos perciben, experimentan e interactúan con el mundo.
No es una categoría comúnmente utilizada en el campo clínico, pero es un concepto paraguas que incluye el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la dislexia, la discalculia y otras importantes condiciones del neurodesarrollo que suponen dificultades en la formación escolarizada.
Consideramos conveniente aclarar que el TDAH y el TEA son condiciones del neurodesarrollo con bases neurobiológicas complejas. No existe una prueba de sangre o imagen cerebral que en sí misma pueda confirmar todos los casos.
Su evaluación parte de la historia del desarrollo, de la observación y de herramientas estandarizadas. Que no exista un marcador único no significa que sus manifestaciones sean imposibles de evaluar ni que carezcan de sustento científico.
En esta neurodiversidad, podemos encontrar diferencias en la capacidad para sostener la atención, comprender instrucciones, leer, escribir, calcular, socializar, entre muchas otras.
Los diagnósticos ayudan a orientar, pero no representan las condiciones específicas de cada estudiante (por ello se habla de espectros). Esto significa que alumnos con la misma condición pueden necesitar apoyos distintos; además, varias condiciones pueden coexistir, lo que se conoce como “comorbilidad”.
Por otro lado, una postura actual que ha tomado fuerza es la de comprender la neurodiversidad como una variación cognitiva con fortalezas y dificultades. Algunas de las más importantes son:
- Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas las realiza la corteza prefrontal del cerebro. Son las encargadas de planear acciones, controlar los impulsos, mantener la atención, organizar y retener la información, estimular la flexibilidad cognitiva, la autorregulación emocional, resolver problemas y tomar decisiones
Las personas con TDAH suelen tener muchos problemas con las funciones ejecutivas, especialmente con el control de impulsos y la atención sostenida.
Sin embargo, no es un problema exclusivo del TDAH, pues los docentes perciben que a la mayoría de sus alumnos les cuesta cada vez más trabajo mantener la concentración en clase.
En clases, a los estudiantes con problemas de funciones ejecutivas les es más difícil de lo normal iniciar una tarea, seguir varios pasos e indicaciones o terminar sus trabajos. Pero todo esto no significa que no pueda tenerse una buena comprensión de los contenidos.
Por ejemplo, hay alumnos con una gran creatividad para proponer soluciones a todo tipo de problemas, pero necesitan ayuda para organizarse y llevarlas a cabo. Si solo se valora su capacidad de atención, corremos el riesgo de que sus otras habilidades pasen desapercibidas.
- Lenguaje, comunicación e interacción social
Algunos estudiantes necesitan hacer esfuerzos extra para comprender explicaciones, encontrar las palabras que quieren utilizar o interpretar expresiones no literales. Otros tienen dificultades para seguir conversaciones grupales o entender reglas sociales que nadie ha explicado.
Sin embargo, estos alumnos también pueden ser capaces de pensar con mucha lógica, argumentar ideas y comunicarse eficazmente de otros modos.
No obstante, muchas veces se les obliga a participar en circunstancias que terminan por reforzar su miedo al trabajo en equipo o a la exposición en clase.
- Lectura, escritura y aprendizaje matemático
Las dificultades para leer, escribir o realizar cálculos aritméticos pueden tener distintas causas. Algunas corresponden a trastornos del neurodesarrollo, en los que intervienen factores genéticos y ambientales; otras se relacionan con condiciones contextuales.
Estas son las principales condiciones que presentan barreras en estos campos:
1. Dislexia: tiene una base neurobiológica y consiste en la dificultad para reconocer palabras y pronunciarlas.
Las personas con dislexia, al concentrarse en articular y pronunciar correctamente las palabras, requieren esforzarse todavía más para comprender también las ideas de un texto.
2. Disgrafía: se utiliza para describir varios problemas al escribir, por lo que es necesario precisar cuál es la raíz de esta condición.
Cuando el problema está en la fluidez y legibilidad, normalmente se relaciona con la coordinación motora; cuando afecta la capacidad para construir oraciones y organizar ideas, el problema puede estar ligado a la corteza prefrontal del cerebro.
3. Discalculia: es la dificultad persistente para realizar cálculos aritméticos y entender conceptos matemáticos.
Es un trastorno del neurodesarrollo relacionado con diferencias en el procesamiento de la información numérica, aunque también está relacionado con problemas de la memoria de trabajo. No se identifica solo por recibir bajas calificaciones o no gustar de las matemáticas.
- Procesamiento sensorial y coordinación motora
Hay personas con hipersensibilidad sensorial. Es decir, el ruido, la iluminación, el contacto físico o algunas texturas (como uniformes o materiales) pueden resultarles especialmente molestos.
Otras encuentran dificultades en actividades que requieren precisión o coordinación, como escribir a mano, recortar o participar en ciertos juegos de movimiento.
Sin embargo, muchas veces ello no se toma en cuenta y los docentes lo clasifican como una mala actitud. También puede impedir que los niños demuestren sus conocimientos debido a la incomodidad del espacio o de la metodología de las actividades y evaluaciones.
- Regulación emocional
La regulación emocional nos permite identificar lo que sentimos y gestionar nuestra respuesta conductual en consecuencia, pero algunos estudiantes necesitan más apoyo para manejar la frustración, recuperarse después de un conflicto o afrontar el miedo a equivocarse.
Estas barreras pueden relacionarse con su desarrollo, sus experiencias y su salud mental. Por ejemplo, la depresión puede afectar la energía, la concentración y las ganas de convivir. En niños y adolescentes también puede manifestarse como irritabilidad.
El trastorno depresivo persistente, conocido como “distimia”, se caracteriza por síntomas depresivos prolongados que pueden pasar inadvertidos si se interpretan como parte del carácter del alumno.
También existe la anhedonia, es decir, una disminución del interés o del placer en actividades que antes se disfrutaban.
En adolescentes mayores y adultos jóvenes, el trastorno límite de la personalidad (TLP) les causa fuertes problemas para regular las emociones y mantener relaciones estables.
Dado que el aprendizaje está vinculado a la emoción y la motivación, estudiantes con estas condiciones pueden perder el interés en las clases, presentar problemas de sueño y, por tanto, dificultades para aprender, así como ver afectadas afectar sus relaciones sociales con docentes y compañeros.
- Ritmos distintos de aprendizaje y capacidades avanzadas
Dadas las distintas condiciones que cada estudiante tiene para aprender, no podemos asumir que la misma estrategia didáctica funcionará igual con todos.
Los alumnos generalmente necesitan tiempos, recursos y métodos de estudio diferentes. Incluso una misma persona puede comprender con rapidez una explicación y necesitar más tiempo para resolver los ejercicios o expresar por escrito lo que entendió.
También hay estudiantes con capacidades avanzadas en determinadas áreas que se aburren con los ritmos, perciben como bajo el nivel de profundidad de sus clases y sienten que limitan sus capacidades en temas de su interés.
Sin embargo, que destaquen académicamente en ciertos campos no implica mayor madurez emocional o autonomía. Tanto las dificultades como las fortalezas necesitan una orientación situada.
Todo esto cambia la perspectiva sobre cómo dar clases y cómo evaluar el aprendizaje, ya que sería ilógico considerar solo la rapidez o las calificaciones bajo ciertos contextos.
Por ello, las pruebas estandarizadas nacionales o globales pueden ser cuestionadas por sus problemas metodológicos y sesgos evaluativos.
¿Cómo atender la diversidad en el aula con aportes de la neuropsicología?
La neuropsicología estudia el funcionamiento cerebral en relación con la cognición y la conducta. Su aporte educativo consiste en justificar qué procesos favorecen o entorpecen el aprendizaje en cada caso y, a partir de ello, contribuir a que se tomen las decisiones pedagógicas pertinentes.
Cada posibilidad conduce a un estudio y una resolución específica. Por ello, sigue un proceso como el que describimos a continuación:
1. Diagnóstico y objetivos
Empieza por una valoración especializada que integra pruebas pertinentes según la edad del estudiante, así como entrevistas y datos de la escuela. Los docentes ayudan compartiendo tareas y trabajos del alumno(a), observaciones y registros de las condiciones en las que aparecen las dificultades.
Cabe mencionar que aplicar e interpretar pruebas clínicas corresponde a profesionales con preparación específica en el área clínica, no educativa.
El paso siguiente es consensuar las metas a alcanzar entre las personas involucradas, principalmente con el o la estudiante.
2. Diseño de estrategias de aprendizaje
El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) invita a anticipar barreras y a ofrecer distintas vías para que los estudiantes accedan al contenido, así como a adaptar las evaluaciones (no por ello más laxas). A partir de aquí se genera una estrategia de intervención con base en evidencia.
3. Ajustar los apoyos a cada necesidad
Se monitorea el progreso del estudiante a nivel cognitivo, emocional y fisiológico (evaluación integral). Se realizan los ajustes necesarios según sus propias condiciones y avances.
El proceso no únicamente involucra al alumno o a la alumna. Necesita apoyo y seguimiento por parte de todas las personas participantes, incluyendo a los familiares directos y los profesores.

¿Qué preparación necesitan los profesionales para para atender la diversidad en el aula desde la neuropsicología?
No cualquier persona puede intervenir con respeto, integridad y efectividad en estrategias pedagógicas que atiendan la neurodiversidad en el aula.
Ya sea desde el departamento de orientación educativa, psicología, atención pedagógica, la docencia o la dirección escolar, se necesita que el profesional tenga estudios especializados en neuropsicología orientados a la educación.
Esto es así porque se necesita comprender cómo se desarrollan los procesos que intervienen en el aprendizaje, cómo influyen las experiencias escolares, familiares y sociales, y lo que debe o no debe hacerse en situaciones que son delicadas para el desarrollo pleno de los estudiantes en su experiencia escolar.
Además, se necesita distinguir de propuestas respaldadas por investigación de prácticas basadas en neuromitos, las cuales, desafortunadamente, son bastante comunes.
Finalmente, esta preparación también exige escuchar y conocer al estudiante, pues tiene un papel activo, expectativas propias y una autonomía que hay que propiciar.
El aporte de los neuropsicólogos ha sido crecientemente valorado no solo en la educación especial, sino en casi todos los contextos educativos, ya que su conocimiento y preparación son tan necesarios como urgentes en épocas de crisis formativas y en los cambios de paradigma en favor de la diversidad en cualquier nivel o espacio formativo.
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Preguntas frecuentes
1. ¿Un alumno con buenas calificaciones puede necesitar valoración?
Las buenas notas no reflejan la realidad emocional o cognitiva del estudiante, por lo que es importante la valoración también en estos casos.
Muchos estudiantes que reciben altas calificaciones están pasando por agotamiento o problemas sociales. Tal vez tiene altas capacidades en ciertas áreas. Lo mejor será ofrecerle una valoración especializada y acompañamiento.
2. ¿La medicación para el TDAH sustituye los apoyos escolares?
3. ¿Se puede evaluar a un niño que todavía no habla?
Sí, de hecho, es importante la evaluación si ya está en edad de hablar y no lo hace. En esos casos, el profesional selecciona los procedimientos adecuados según el desarrollo y las posibilidades de comunicación del infante.
La ausencia de lenguaje oral puede deberse a múltiples razones y no necesariamente un factor neuronal.
Más contenido de interés:
Referencias
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- Guerra, M. (2024). Diseño Universal del Aprendizaje (DUA): Enseñanza inclusiva. Instituto para el Futuro de la Educación. https://observatorio.tec.mx/diseno-universal-del-aprendizaje-dua-ensenanza-inclusiva/
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