<img height="1" width="1" src="https://www.facebook.com/tr?id=236649609280760&amp;ev=PageView &amp;noscript=1"> Saltar al contenido
Docente confiada estudiante de maestría en neuropsicología educativa

Maestría para docentes: qué resuelve la neuropsicología educativa que la experiencia en el aula no puede

13 min de lectura

Escrito por Posgrados Pedagogía UP

Cuando se busca una maestría para docentes, generalmente se desea adquirir herramientas que nos permitan mejorar nuestro desempeño docente, como identificar barreras para el aprendizaje, resolver problemas dentro del grupo y reconocer nuestras posibilidades, alcances y límites como profesores.

Vivimos en una época en la que se habla de una crisis en la educación por la falta de atención y la creciente desmotivación dentro de los espacios escolares. Quienes trabajamos frente a un grupo conocemos estas dificultades y buscamos formas de combatir esta crisis.

En este sentido, contamos con experiencia como docentes, pero puede que nos falte actualizar nuestras habilidades y conocimientos, en particular a partir de los aportes de la investigación más reciente en neuropsicología al ámbito pedagógico. Cuanto más considerando que el espacio escolarizado se ha llenado de falsas ideas sobre neuropsicología, producto de la psicología pop.

Maestría en Neuropsicología y Educación  

El conocimiento en neuropsicología se basa en evidencia y por ello puede ayudarnos a mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje de alumnos con diferentes condiciones y necesidades con mayor efectividad.

Los límites de la experiencia docente para resolver problemas de aprendizaje

Con los años de experiencia, muchos docentes perciben una progresiva pérdida de interés y motivación en los estudiantes de generación en generación. Pero a menudo desconocen que los problemas de conducta o aprendizaje están relacionados con factores neurofisiológicos y de desarrollo.

Sin embargo, con frecuencia su enfoque se basa en experiencias anecdóticas o en mitos de neuroeducación para su práctica docente, por lo que el ajuste de las estrategias didácticas carece de efectividad o no tiene forma de comprobarse.

Habría que enfatizar: antes de llegar a conclusiones apresuradas con estudiantes que muestran bajo desempeño, vale la pena investigar las causas más allá de una falta de interés. ¿El estudiante comprende las instrucciones? ¿Cuenta con los conocimientos necesarios para empezar? ¿Cómo investigar las causas del bajo aprovechamiento?

Los profesores pueden ser expertos en su asignatura, así como en su enseñanza. Pero otro aspecto que puede ayudarnos a optimizar nuestra práctica y atender a las diversidades de manera inclusiva y efectiva es mediante la neuropsicología educativa.

Además, cuando una estrategia didáctica que empleamos funciona, no podemos atribuirle el éxito por mera intuición, ya que puede provenir de una correlación y no una relación causal.

Es decir, la razón por la que el estudiante haya aprendido u obtenido una buena nota puede deberse a otra causa ajena a la estrategia, aunque se hayan presentado de manera cercana en el tiempo.

La formación especializada en neuropsicología nos brinda a los docentes conocimientos y métodos para revisar nuestras interpretaciones. Así podemos tomar decisiones respaldadas en mejores argumentos y aceptar cuándo hace falta una evaluación profesional adicional.

 

Estudiantes de maestría en neuropsicología educativa para docentes

 

¿Cómo genera la neuropsicología educativa mejores estrategias de enseñanza?

En la neuropsicología educativa podemos comprender los procesos que intervienen cuando un alumno aprende y realiza una actividad, así como su proceso de desarrollo por etapas.

Con esta base podemos examinar cómo dirige su atención, cómo trabaja su memoria y qué dificultades encuentra para organizarse desde el punto de vista cognitivo.

Puede interesarte: Dificultades y trastornos de aprendizaje: ¿en qué se diferencian?

A partir de este análisis, la pedagogía y la investigación nos ayudarán a decidir qué apoyos elegir para la intervención educativa de los estudiantes en diferentes contextos. Esto implica desarrollar capacidades como las que se describen a continuación:

  • Identificar necesidades y barreras de aprendizaje

Saber de neuropsicología nos permite no confundir el desinterés, la rebeldía o la desmotivación con problemas o barreras del aprendizaje que necesitan ser atendidas.

La formación especializada te capacita para identificar estas necesidades a partir de una mirada atenta y del reconocimiento de patrones, señales de alarma o anomalías de atención, memoria, ejecución y comportamiento.

Hablemos de un caso hipotético: se tiene un estudiante que parece ser un rebelde que odia la clase de matemáticas. Nunca hace la tarea, nunca participa y en los exámenes saca bajísimas calificaciones.

Puede pensarse que esto es simplemente un berrinche, que no le gusta o tiene problemas con el docente. Pero, prestando más atención e investigando la razón de su “rebeldía” y “disgusto” por las matemáticas, el profesor encuentra razones para sospechar discalculia y solicita una valoración que confirme esta condición.

La discalculia del desarrollo se manifiesta como una dificultad significativa para aprender matemáticas que no se explica por una baja capacidad intelectual general, problemas sensoriales o falta de oportunidades educativas.

Este problema explicaría por qué el alumno no quería exponerse a participar en clase. Intentaba hacer la tarea, pero nunca lo conseguía y quizá, cuando pidió ayuda, recibió un mal trato al no poder realizar las operaciones aritméticas como se esperaba de él.

Él no sabía que tenía un problema, ni sus docentes, por lo que la discalculia se desatendió por mucho tiempo. Un docente con formación especializada podría tener un ojo más crítico y analítico para detectar de manera temprana este tipo de casos.

 

  • Ajustar la enseñanza y las indicaciones a cada caso

“Pongan atención, que lo diré solo una vez” es una frase que un profesor puede utilizar al ignorar cómo funciona la memoria en la infancia y la juventud. Conocer cómo funciona nos da criterios para evaluar y ajustar la manera en que explicamos las actividades.

A veces los alumnos comprenden una parte de las indicaciones, pero pierden el hilo cuando deben recordar varias instrucciones y trabajar con información nueva al mismo tiempo.

Hablamos de la memoria de trabajo, la cual utilizamos para mantener y manipular información mientras ejecutamos una tarea. Necesitamos usar la corteza prefrontal para ello, pero los más jóvenes no tienen tan desarrollada esta zona, por lo que les cuesta más trabajo.

La teoría de la carga cognitiva explica por qué una actividad puede sobrecargar la capacidad de la corteza prefrontal cuando se trabajan demasiadas exigencias al mismo tiempo (que también nos pasa de adultos, aunque con otra capacidad).

Por eso conviene enseñar contenidos nuevos por partes manejables y conectarlos con lo que los estudiantes ya conocen (aprendizaje significativo).

 

  • Enseñar estrategias de organización y autorregulación

Saber qué deben hacer no garantiza que los estudiantes puedan planear por su cuenta todas las acciones necesarias para completar las indicaciones. Las funciones ejecutivas también intervienen en la regulación de la conducta orientada a una meta.

Entre ellas se encuentran la capacidad de inhibir los impulsos (como las distracciones) y la flexibilidad para cambiar de estrategia. Su desarrollo continúa durante la adolescencia.

Esto puede ocurrir con una alumna de secundaria que participa bien en clase, pero no entrega sus proyectos completos.

Cuando se revisa cómo trabaja, puede descubrirse que dedica mucho tiempo a la presentación y a la búsqueda de información. Entonces, para cuando tiene que elaborar el desarrollo, ya ha agotado su energía y su atención. Esto es un fallo de planeación.

En esta situación, repetirle que sea más responsable no le explicará cómo organizar una actividad compleja. Podemos mostrarle cómo identificar el primer paso y distribuir el trabajo en entregas parciales. Después conviene revisar con ella si el tiempo previsto está alcanzando y qué necesita modificar.

Aquí se relacionan la neuropsicología y la metacognición, que implica reconocer cómo estamos aprendiendo y revisar las estrategias que utilizamos. Se recomienda enseñar estas estrategias de manera explícita dentro de las asignaturas y mostrar cómo las aplica el propio docente.

Por ejemplo, podemos explicar en voz alta cómo decidir por dónde comenzar un proyecto y qué hacer cuando un paso tarda más de lo previsto. Conforme la alumna aprenda a tomar esas decisiones, se reduce el acompañamiento. La finalidad es impulsar su autonomía, pero en un principio, se requiere la guía.

 

  • Comprobar que el aprendizaje se mantiene y se aplica

El docente aprende a evaluar qué funciona como una evidencia de aprendizaje para cada caso, ya que un alumno puede resolver un ejercicio muy bien inmediatamente después de la explicación y al hacer el examen ya no saber cómo resolverlo.

En el primer momento pudo apoyarse en el ejemplo que acababa de ver o en las indicaciones que todavía tenía presentes. Pero para afianzar mejor lo aprendido, se necesitan hacer recuperaciones paulatinas y verificar cómo utilizaría ese conocimiento en la vida real.

Recuperar activamente lo aprendido y darle sentido práctico favorecen su retención. Esto orienta estrategias diferentes a concentrar todos los ejercicios en una sola sesión.

Podemos revisar si la dificultad está en recordar el procedimiento o en comprender su relación con el problema. Según lo que observemos, habrá que retomar la explicación o incorporar ejercicios que trabajen esa relación.

Con ese seguimiento sabremos mejor qué aprendizajes se están conservando y cuáles necesitan otro tipo de apoyo.

 

Maestra en neuropsicología sostiene ícono de cerebro

 

Desafíos para la implementación de la neuropsicología en los espacios escolarizados

Uno de los principales desafíos de aplicar la neuropsicología en la escuela es el desconocimiento entre los docentes de sus aportes y efectividad. Por ello, muchos docentes confían en sus estrategias y, cuando fracasan, asumen que la causa no tiene nada que ver con ellos. Al final, los estudiantes son los que viven las consecuencias.

También se desaprovecha la evaluación al utilizarse únicamente para aprobar o reprobar en vez de orientarse a mejoras pedagógicas de la práctica docente.

Por ello, hace falta una capacitación continua que acerque estos conocimientos al trabajo escolar. Los profesores necesitan oportunidades para estudiar cómo aplicarlos y discutir las dificultades que encuentran en el salón de clases.

Otro desafío es la colaboración multidisciplinaria. El trabajo conjunto nos permite diseñar apoyos integrales que consideren tanto las capacidades del estudiante como las actividades y condiciones en las que aprende.

También necesitamos conocer mejor los efectos de las intervenciones a largo plazo. Para ello, se requieren estudios que sigan el desarrollo de los estudiantes durante periodos prolongados.

Así podremos examinar si los avances se mantienen y cómo influyen en su aprendizaje y desarrollo emocional. Este conocimiento orientará la mejora de las propuestas educativas futuras.

Cabe decir que nos falta mucho por aprender sobre el cerebro, pero el campo de las neurociencias ha crecido mucho en las últimas décadas.

Por ejemplo, hoy se sabe que no tenemos la misma disposición a aprender en la mañana que en la noche; a su vez, el tono y el cómo decimos las instrucciones afecta en cómo se recibe el mensaje. Hay estudiantes que se abruman con el ruido, los colores y la sobreinformación. Otros necesitan estimularse para disfrutar de la educación y también nosotros, como docentes, nos vemos afectados por un sinfín de variables al momento de enseñar.

Algunos docentes no saben que ocurre todo esto. Otros sí, pero no pueden explicarlo. Un profesor o profesora que estudia neuropsicología y educación se acerca más a esa comprensión profunda de todas las variables que pueden influir en los cerebros en procesos educativos.

 

¿Una maestría para docentes puede mejorar sus oportunidades profesionales?

Con esta maestría ya puedes asumir responsabilidades de acompañamiento educativo o de diseño de apoyos y recursos educativos que pueden cambiarles la vida a estudiantes rezagados y excluidos.

Aprenderás a identificar problemáticas, justificar tus decisiones y documentar los resultados de tu trabajo mediante investigación basada en evidencia. También aprenderás a generar las condiciones necesarias para transformar la escuela desde adentro o desde afuera.

Una maestría puede aportar criterio para plantear qué apoyos requiere un grupo, pero su aplicación necesita tiempo de planeación y respaldo institucional. La preparación especializada fortalece los argumentos con los que participamos en esos acuerdos y delimitamos nuestras responsabilidades.

Al final, seguir estudiando es gratificante cuando podemos reconocer las limitaciones de una estrategia pedagógica, modificarla y evaluar su funcionamiento. La experiencia acumulada se combina con conocimiento actualizado y nos volvemos expertos(as) en atención educativa, diversa e inclusiva.



Cursa Maestría en Neuropsicología y Educación de UP, campus Mixcoac

La Maestría en Neuropsicología y Educación de la Universidad Panamericana está orientada a comprender los procesos del aprendizaje y diseñar intervenciones educativas con sustento científico. El plan aborda la memoria y el aprendizaje, así como las dificultades lectoras y la inclusión educativa.

El programa cuenta con profesores nacionales e internacionales que tienen experiencia profesional y práctica actual. También ofrece intercambio con especialistas y acceso a bolsa de trabajo y vinculación profesional. Se imparte de manera presencial en Mixcoac y tiene una duración de 18 meses.

Si te preocupa el aprendizaje de tus alumnos y quieres disponer de mejores herramientas para acompañarlos, vale la pena conocer una maestría que te prepara para atender las dificultades que encuentras en tu labor docente.

Descarga el plan de estudios en el siguiente enlace y conoce todos los detalles de tu siguiente paso profesional.

 

Maestría en Neuropsicología y Educación  

 

Preguntas frecuentes

1. ¿La maestría en neuropsicología y aprendizaje es tanto para pedagogos como psicólogos?

También se dirige a profesionales de la educación, psicopedagogos, docentes y orientadores que no necesariamente tienen un título en pedagogía o psicología. Para ingresar se consideran el perfil profesional y la experiencia docente o relacionada con el acompañamiento educativo.  

2. ¿Es necesario esperar un diagnóstico para mejorar las condiciones de aprendizaje?

No. Podemos probar apoyos educativos cuando observamos una dificultad y revisar si funcionan para hacer ajustes, cambiarlos o potenciarlos, así como determinar cuándo hace falta una evaluación más especializada. La maestría en neuropsicología educativa no habilita para realizar diagnósticos clínicos. 

3. ¿En qué se diferencia la neuropsicología educativa de la clínica?

En el objetivo, ya que la neuropsicología educativa busca comprender el funcionamiento cerebral para mejorar procesos de enseñanza y aprendizaje.

La neuropsicología clínica evalúa dificultades cognitivas y contribuye al diagnóstico, así como a su atención especializada. Ambas pueden coordinarse para trabajar casos de manera integral.

Más contenido de interés:



Referencias

Déjanos saber lo que pensaste acerca de este post

Pon tu comentario abajo.

También te puede interesar

¡Conoce más acerca de la Universidad Panamericana!

Recibe todas nuestras actualizaciones directo en tu correo. Sin spam, cancela cuando quieras.

Ciudad de México

Augusto Rodin No. 498,
Col. Insurgentes Mixcoac
C.P. 03920, Del. Benito Juárez,
México, CDMX
Conmutador:
+52 (55) 5482 1600/
+(55) 5482 1700

Ciudad UP

Autopista La Venta Chamapa, Ex
Ejido De San Cristóbal
Texcalucan, Huixquilucan,
Huixquilucan Edomex.

Guadalajara

Calzada Circunvalación,
Poniente No. 49,
Ciudad Granja,
C.P. 45010, Zapopan, Jalisco,
México, Conmutador:
+52 (33) 1368 2200

Derechos reservados ©
CENTROS CULTURALES DE MÉXICO
A.C. Aviso de privacidad