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Escrito por Universidad Panamericana en línea
en enero 21, 2026

A lo largo de nuestra historia como sociedad, el lenguaje ha sido parte esencial de toda cultura humana conocida.  ¿Podemos pensar sin lenguaje? Ahora mismo, el cerebro interpreta estas palabras para construir ideas con significado. 

También es gracias al lenguaje que podemos hablar de cosas que no están presentes, recordar el pasado o imaginar el futuro. Incluso en la actualidad hablamos de modelos de lenguaje con Inteligencia Artificial, los cuales pueden escribir y analizar textos. 

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Sin embargo, esta gran herramienta también origina muchos de nuestros problemas en la interacción social y hasta en nuestra forma de entender el mundo. De hecho, aún existen debates sobre qué es el lenguaje, cómo funciona y cuál es su papel en la actividad humana (o en la interacción con la tecnología digital).

Más allá de un aspecto científico, técnico o funcionalista, podemos reflexionar y pensar críticamente sobre el lenguaje o sobre lo que pensamos del lenguaje (pensamiento de segundo orden). Es aquí donde surge la filosofía del lenguaje.

 

¿Qué es la filosofía del lenguaje?

La filosofía es la reflexión de segundo orden que toma como objeto de estudio tanto el lenguaje (considerado como un sistema regulado y dinámico de signos) como lo que hacemos cuando lo usamos (comprender, dar a entender, querer decir, etc.).

Los temas centrales que aborda se agrupan en el llamado “triángulo semiótico”: la relación entre el signo lingüístico (palabra), el pensamiento (concepto) y la cosa (objeto en el mundo al que se hace referencia).

Sus principales áreas de investigación son:

  • La naturaleza del significado: ¿qué hace que una serie de sonidos o manchas en un papel signifiquen algo? ¿El significado está en la mente, en el uso social o en la referencia al mundo?
  • La referencia: ¿cómo se relacionan nuestras palabras con la realidad? ¿Cómo logramos hablar de objetos que no están presentes o que ni siquiera existen?
  • La verdad: ¿puede existir correspondencia entre lo que se dice y lo que es? ¿Es el lenguaje un espejo del mundo o una construcción social?
  • La pragmática: el estudio del lenguaje como una acción. 

Mujer expresándose a través del lenguaje

 

El lenguaje en la filosofía antes de la filosofía del lenguaje

Si bien la filosofía del lenguaje como disciplina autónoma se consolida en el siglo XX, la reflexión sobre el signo y la palabra ha acompañado al pensamiento occidental desde su época clásica hasta la modernidad:

Platón en su diálogo Cratilo, busca una posición intermedia entre el naturalismo, que sostiene que los nombres corresponden a las cosas por naturaleza, y el convencionalismo, que afirma que la relación es arbitraria y fruto del acuerdo. 

Su pupilo, Aristóteles, establece que el lenguaje es significativo por convención y que las palabras son símbolos que se asemejan a las cosas. Define al hombre como el ser vivo que tiene logos (palabra y razón).

Posteriormente, los estoicos aportaron una teoría semántica que distingue tres elementos en el signo: el sonido (significante), el objeto físico (referente) y el lektón (lo que se dice o el significado), que es una entidad inmaterial.

Para San Agustín de Hipona, un niño pequeño aprende a hablar porque logra identificar, mediante algún lenguaje, las cosas, sentimientos y situaciones de las que ya es consciente. 

Desde su perspectiva, hablar es estar inmerso en un proceso de traducción complejo y veloz que lleva del lenguaje mental y privado al lenguaje natural y público, y viceversa.

Guillermo de Ockham defendió que los universales son solo nombres o conceptos en la mente (lenguaje mental) sin existencia real fuera de ella. 

Por su parte, John Locke estableció que las palabras son signos sensibles de las ideas; su función principal es comunicar los pensamientos de la mente del hablante a la del oyente.

 

El giro lingüístico y sus tradiciones

La consolidación de la filosofía del lenguaje contemporánea surge a partir de lo que Gustav Bergmann llamó el “giro lingüístico”. 

Este cambio de paradigma se caracteriza tanto por el papel central que toma el lenguaje como por la tendencia a tratar los problemas filosóficos a partir de las formas en que se expresan por medio del lenguaje.

Los problemas tradicionales de la filosofía se replantearon en términos lingüísticos con la pretensión de aclararlos o incluso de disolverlos, ya que muchos de esos problemas podrían ser simplemente engaños de palabras.

El origen de este giro se sitúa comúnmente en los trabajos del matemático y lógico Gottlob Frege a finales del siglo XIX. Frege, al intentar fundamentar la matemática, puso al análisis del lenguaje y del significado en el centro de la investigación filosófica.

La historia de la filosofía del lenguaje occidental en el siglo XX se divide en dos grandes tradiciones: la analítica y la continental, en esta última encontramos a los estructuralistas y a los hermenéuticos principalmente.

 

Filosofía analítica y sus representantes

La tradición analítica, más propia de la cultura anglosajona, se centró en el análisis lógico, la semántica y las condiciones de verdad para buscar en el lenguaje la estructura del pensamiento racional. 

Sus representantes son: Frege, Russell, Wittgenstein, Austin, Searle, Grice, Kripke, Quine, entre otros, pero nos concentraremos en esta ocasión en los 3 primeros:

 

Gottlob Frege

El problema que Frege se planteó e inició esta tradición es el siguiente: supongamos que “a = b” es verdadero; ¿en qué se diferencia de “a = a”? 

El enunciado de la forma “a = b” sería “el lucero matutino es el lucero vespertino”. Mientras que uno de la forma “a = a” sería “el lucero vespertino es el lucero vespertino” -donde el primer término es formalmente idéntico al segundo-, cuya verdad es obvia e independiente de toda experiencia científica.

La solución de Frege no puede ser que la igualdad designe una relación entre objetos, pues en ese caso no podría distinguirse entre “a = a” y “a = b”, ya que se refieren al mismo objeto: tanto el lucero matutino como el lucero vespertino se refieren al planeta Venus.

La solución está, según Frege, en distinguir en todo signo dos dimensiones, a las que denominó referencia (bedeutung) y sentido (sinn). 

    • Referencia (bedeutung): el objeto real al que una expresión se refiere.
  • Sentido (sinn): la manera en que ese objeto es presentado o pensado por la expresión.

Dos expresiones pueden tener la misma referencia y distinto sentido. “El lucero del alba” y “el lucero vespertino” tienen la misma referencia: Venus. En cuanto al sentido: uno lo presenta como estrella matutina y el otro como vespertina. 

 

Bertrand Russell

Russell busca analizar el lenguaje de forma incisiva y detallada hasta llegar a sus elementos últimos llamados “átomos lógicos”

Se suma a la postura de que existe una identidad estructural o correspondencia entre el lenguaje ideal y el mundo

Además, los nombres que damos a las cosas tienen la función de señalar entidades particulares, mientras que los enunciados tienen la función de representar hechos.

Entonces, al igual que los enunciados se componen de proposiciones atómicas, la realidad se compone de hechos atómicos. Si las unidades mínimas son correctas, su construcción compleja también debería serlo. 

Russell sostuvo que el lenguaje ordinario es engañoso e imperfecto para los propósitos de la filosofía y la ciencia, por lo que los filósofos tienen el deber de descubrir la forma lógica real que se esconde tras la aparente forma gramatical. 

Sin embargo, en una etapa posterior de su pensamiento, influido por el conductismo, Russell modificó su visión y sugirió que el significado es una relación causal psicológica, una asociación entre el signo, la imagen y la cosa, adquirida mediante hábitos y repetición de estímulos.

 

Ludwig Wittgenstein

Hablar de Wittgenstein es hablar de dos momentos de su filosofía. 

  • Wittgenstein, primera etapa

    Su primera etapa está representada por su obra “Tractatus Logico-Philosophicus” (1921).

La tesis central es la teoría figurativa (o pictórica) del significado. Según Wittgenstein, una proposición es una figura (bild) o una maqueta de la realidad, un modelo de una situación real o hipotética.

Entender una proposición significa saber lo que sucede si esta es verdadera. El sentido de una proposición radica en su capacidad para describir un estado de cosas posible.

Para que el lenguaje pueda representar la realidad, debe compartir con ella una misma forma lógica, es decir, así como el mundo es la totalidad de los hechos (no de las cosas), el lenguaje es la totalidad de las proposiciones.

Ahora, por lo que es más famoso el Tractatus es por su distinción entre lo que el lenguaje puede decir y lo que solo puede mostrar. Las proposiciones pueden describir la realidad, esto es, decir cómo son las cosas.

El lenguaje no puede representar su propia estructura lógica; esta estructura se refleja o se muestra en las proposiciones, pero no puede ser dicha. “Lo que puede ser mostrado no puede ser dicho”.

El objetivo era delimitar el pensamiento trazando los límites del lenguaje: “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”.

Esto implica que aquello que intenta ir más allá de la descripción de los hechos (como la ética, la estética, la religión o la metafísica) no puede expresarse con proposiciones lógicas con sentido, por lo que “de lo que no se puede hablar, es mejor callar”.

 

  • Wittgenstein, segunda etapa:

    Aquí el filósofo abandonó la concepción del lenguaje como espejo de la realidad para adoptar una perspectiva naturalista y pragmática, pues comprendió que su teoría anterior no podía explicar la variedad de funciones del lenguaje cotidiano.

La tesis central de esta etapa rompe con la tradición agustiniana que veía en las palabras etiquetas de los objetos y propone una nueva definición: “el significado de una palabra es su uso en el lenguaje”.

Así, si observamos el lenguaje, veremos que no tiene un único propósito, sino una multiplicidad de usos y sentidos

Para explicar cómo funciona el significado, introduce el concepto de “juegos de lenguaje”. Un juego del lenguaje es el todo formado por el lenguaje y las acciones con las que está entretejido. 

Hablar es una acción, una forma de conducta mediada por reglas, como el ajedrez o el fútbol. Hay innumerables juegos tales como dar indicaciones, describir una pintura, relatar un acontecimiento, hacer chistes, suplicar, agradecer, escribir un poema, rezar o actuar en teatro.

Finalmente, encontramos su crítica a la posibilidad de un lenguaje privado, en la que menciona que un “lenguaje” que solo una persona pudiera entender (refiriéndose, por ejemplo, a sus sensaciones privadas inmediatas) no sería lenguaje como tal.

En esta etapa de Wittgenstein considera que la misión de la filosofía del lenguaje es clarificar el pensamiento y disolver los falsos problemas filosóficos que surgen cuando no hay interés en la claridad del lenguaje. 

 

Estructuralismo

El estructuralismo (considerado parte de la tradición continental) propone que el lenguaje es un sistema en el que cada cosa se define por su relación con los demás. Aquí encontramos diversos filósofos como Saussure, Barthes, Levi-Strauss Jakobson y Benveniste, pero por ahora hablaremos de los dos primeros:

 

Ferdinand de Saussure

Es considerado el padre de la lingüística moderna y, aunque utilizó el término “sistema” y no “estructura”, sus planteamientos despliegan la corriente del estructuralismo. 

Lo primero es entender su idea acerca del signo lingüístico, el cual entiende como una entidad psíquica de dos rostros:

  • Significante: la “imagen acústica” (cuando alguien menciona la palabra “árbol” el significante no son las ondas sonoras que produce la palabra, sino la secuencia mental “ár-bol” que se reconoce cuando se escucha o lee).
  • Significado: el concepto o la imagen conceptual asociada al signo (la idea general de “árbol” que se tiene en la cabeza, no uno en concreto, sino el concepto o imagen representativa de todo árbol).

Asimismo, posee dos propiedades fundamentales:

  • Arbitrariedad: el vínculo entre significante y significado no tiene motivo ni es una relación natural u objetiva entre la palabra y la cosa (a diferencia de los signos naturales, en los que una gran nube de humo sí indica la presencia de fuego).
  • Linealidad del significante: al ser auditivo, el significante se despliega en el tiempo, en una extensión lineal mensurable en una sola dimensión, a diferencia de los signos visuales.

En Saussure, el valor de un fonema o palabra depende de lo que, en relación con los demás, no es, como las piezas de ajedrez, cuyo valor depende de su posición y relación con las otras fichas, por lo que un rey, no es un peón y no se mueve de la misma forma.

Saussure priorizó el estudio del sistema en un estado determinado dentro de su evolución histórica:

  • Sincronía: estudia las relaciones lógicas y psicológicas entre términos coexistentes en un momento dado (el eje de las simultaneidades). 
  • Diacronía: analiza la evolución y los cambios de los elementos a través del tiempo (el eje de las sucesiones). 

Además, el funcionamiento de la lengua se da en dos ejes:

  • Sintagmático: relaciones de combinación y linealidad (los elementos se alinean uno tras otro en el discurso, como en una oración).
  • Paradigmático: relaciones de asociación y selección (un elemento puede ser sustituido por otros que no estén presentes, pero con los que tiene semejanza o parentesco, como “enseñanza” con “educación”).

Roland Barthes

Su obra comienza con el rigor del estructuralismo y termina por ponerlo en duda, por lo que el pensamiento de Barthes se modifica hacia lo que se conocería como post-estructuralismo.

Mientras Saussure creía que la lingüística sería solo una rama de una ciencia general de los signos (la semiología), Barthes apunta a lo contrario, porque piensa que la semiología es una parte de la lingüística.

Esto porque para Barthes todo sentido cultural está dentro del lenguaje. Los objetos, las imágenes y los comportamientos (como la moda o la comida) significan algo solo porque son nombrados y atravesados por el lenguaje verbal. 

Como las imágenes son polisémicas (tienen demasiados significados posibles), el texto ancla el sentido y lo dirige al espectador hacia una interpretación específica mientras oculta las demás.

A pesar de que en obras como “El sistema de la moda” intentó aplicar un rigor científico clasificatorio, más tarde reconoció los límites del análisis estructural rígido

Influenciado por autores contemporáneos como Kristeva, Derrida y Lacan, Barthes transita hacia la noción de texto. El texto es una práctica significante o, dicho de otro modo, un campo de producción de sentido que se mantiene y se produce en el acto de la lectoescritura.

En esta fase, Barthes cuestiona la idea de que el significado de un texto es unívoco y dependiente de la intención de su creador. Barthes aboga por la multiplicidad de lecturas e interpretaciones.

En última instancia, piensa que el lenguaje intenta atrapar de algún modo la realidad, pero una parte de esta siempre escapa y se resiste a ser totalmente codificada.

 

Hermenéutica

Para la hermenéutica, el lenguaje no es un objeto de estudio externo ni una herramienta, sino el medio mismo en el que acontece nuestra experiencia del mundo. El término significa interpretar o traducir y originalmente designaba la técnica o arte de interpretar textos sagrados o jurídicos.

En esta visión, comprender es el modo de ser fundamental, pues habitamos en el lenguaje y es a través de la interpretación histórica y dialógica que accedemos a distintas verdades. Los filósofos que enmarcan esta tradición son Gadamer, Paul Ricoeur, Heidegger, Dilthey y Beuchot. Analicemos los dos primeros:

Hans Gadamer

Siguiendo a Heidegger, Gadamer afirma que comprender es el modo de ser de la existencia humana misma

Uno de los aportes más provocadores de Gadamer es la rehabilitación del prejuicio. Para él, siempre nos acercamos a un texto o situación con una “precomprensión” o expectativas previas, que son condiciones de posibilidad para entender la realidad histórica de nuestro ser.

En ese sentido, se niega que estemos frente a la historia, por el contrario, pertenecemos a la historia más de lo que ella nos pertenece a nosotros. Entonces, la tarea hermenéutica es distinguir los prejuicios legítimos (que abren a la comprensión) de los falsos (que la distorsionan).

Sumado a lo anterior, Gadamer propone la fusión de horizontes, entendiendo “horizontes” como todo lo que abarca lo visible desde nuestra situación histórica.

Así, interpretar es un proceso donde el horizonte del intérprete (su presente) se encuentra y se funde con el horizonte del texto (el pasado), lo que da por resultado un nuevo horizonte ampliado de comprensión.

Gadamer rechaza la visión instrumental del lenguaje (como una herramienta que usamos para comunicar algo que ya pensamos). Para él, el lenguaje es el medio en el que habitamos; tener lenguaje es tener mundo. “El ser que puede ser comprendido es lenguaje”.

 

Paul Ricoeur

Su obra dialoga entre la fenomenología, el estructuralismo, el psicoanálisis y la teología. Su proyecto se caracteriza por querer comprender la condición humana a través de la interpretación de textos y signos de su cultura.

Ricoeur parte de una crítica a la idea cartesiana de que el sujeto tiene un acceso directo, transparente e inmediato a sí mismo (“Pienso, por tanto soy”).

El “yo pienso” es una verdad vacía si no se llena de contenido a través de la experiencia. El sujeto no se posee a sí mismo de manera inmediata; hay una opacidad en la autoconciencia.

Para conocerse, el sujeto debe explorar las obras, las instituciones, los símbolos y los textos que la humanidad ha producido. La reflexión filosófica muestra una apropiación de nuestro esfuerzo por existir a través de los signos dispersos en el mundo. Comprenderse es comprenderse ante el texto.

A su vez, Ricoeur pone el acento en la objetividad del texto escrito frente a la palabra hablada. La escritura introduce una distancia fundamental que es positiva para una interpretación más plausible.

Cuando el discurso se fija por la escritura, el texto se independiza de la intención psicológica del autor y de las condiciones originales de su producción. El modo de habitar la realidad que el texto en sí mismo expresa y propone al lector es lo que este último debe intentar interpretar.

Otro de los aportes más importantes de Ricoeur se encuentra en la superación de la dicotomía planteada por Dilthey, quien atribuía la explicación al mundo de las ciencias naturales y el de la comprensión al de las “ciencias del espíritu”. 

Ricoeur sostuvo que ambos conceptos, explicar y comprender, no son mutuamente excluyentes, al contrario, son complementarios de un arco hermenéutico único donde explicar funciona para comprender mejor y la comprensión envuelve a la explicación.

También critica la visión estructuralista que encerraba al lenguaje en sí mismo y defiende que el lenguaje poético y metafórico tiene referencia, y es que, más que describir la realidad de manera directa (como el lenguaje científico), lo que hace es redescribir la realidad, crear un mundo y revelar nuevas posibilidades de ser.

Este filósofo reconoce que la interpretación es un campo de batalla en el que existen hermenéuticas de la escucha que buscan el sentido sagrado o la recolección del sentido, como la fenomenología de la religión, y hermenéuticas de la sospecha (Marx, Nietzsche, Freud), que buscan desenmascarar las ilusiones de la conciencia.

Su propuesta consiste en superar estos dilemas y optar por arbitrar este conflicto de interpretaciones mediante una reflexión crítica que integre la sospecha como un momento de purificación para llegar a una fe o una comprensión más madura.

 

Imagen de mujer con signos lingüísticos

 

La filosofía del lenguaje es una disciplina relativamente nueva que, si se permite la expresión, ha dado mucho de qué hablar y hasta ha logrado cambiar nuestra lectura de los textos de la historia de la filosofía, como lo ha ilustrado el filósofo Jacques Derrida. 

Aquí hemos dado tan solo una breve introducción de algunos de los filósofos y corrientes más representativas, pero hemos dejado de lado autores de gran importancia que son difíciles de catalogar o que pertenecen principalmente a otras disciplinas como Heidegger, Noam Chomsky o Lacan.

Finalmente, podemos apostar a que el despliegue de esta rama de la filosofía aún tiene mucho por decir acerca del lenguaje mismo y nuestra relación con esta impresionante facultad. 

Esperamos que con este pequeño viaje filosófico hayas cambiado tu forma de ver algo que nos ha acompañado casi toda nuestra vida: el lenguaje.



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FAQs❓

¿Qué es exactamente la filosofía del lenguaje y en qué se diferencia de la lingüística?

+

La lingüística es el estudio científico del lenguaje humano en todas sus formas, por lo que profundiza en su origen, estructura, evolución y uso

La filosofía del lenguaje, además de estudiar qué es, cómo es y cómo se usa el lenguaje, también reflexiona sobre qué hacemos cuando lo usamos y cómo influye en nuestra forma de entender y actuar en el mundo.

¿Tiene esta materia alguna relación con la Inteligencia Artificial?

+

¡Definitivamente! La filosofía del lenguaje es muy relevante hoy porque analiza, reflexiona e interviene sobre los modelos de lenguaje con IA

Estudiar esta disciplina ayuda a participar en la construcción de modelos de lenguaje con IA, reflexionar sobre su uso ético y examinar si estas máquinas realmente “entienden” el significado o solo procesan signos y algoritmos.

¿Qué habilidades profesionales desarrolla la filosofía del lenguaje?

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Al estudiar filosofía del lenguaje como parte de los programas de filosofía se adquieren competencias superiores muy valoradas en el mundo profesional actual, tales como:

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