El existencialismo suele ser la puerta de entrada para muchos curiosos de la filosofía.
Autores como Sartre, Camus, Nietzsche e incluso Ortega y Gasset, en el mundo de habla hispana, son de los más leídos hoy. Hay tambien cientos de videos disponibles en plataformas como YouTube sobre estos personajes.
Sin embargo, algunos no tienen tan claro en qué consiste su pensamiento y cuáles son las ideas que nos permiten entenderlo mejor.
Aquí presentamos todo esto a través de los autores obligatorios, así como de sus libros más destacables.
¿De dónde surge el término “existencialismo”?
El existencialismo, como término que describe una serie de ideas y preocupaciones filosóficas compartidas, fue acuñado por el filósofo católico francés, Gabriel Marcel, en la década de los 40 del siglo pasado.
No obstante, fue Jean-Paul Sartre el primer pensador en abanderarlo y aplicarlo a su propia manera de pensar.
Pero hay que hacer hincapié en esto: el existencialismo no es una corriente unificada de pensamiento ni cabe circunscribirlo a un momento histórico bien delimitado, aunque sí es cierto que tuvo un auge a mediados del siglo XX en Francia.
Su esfera de influencia se ha empalmado con la literatura, ya que se argumenta que justamente no se trata de una escuela filosófica, sino de una orientación del pensamiento que también se refleja en el arte y las letras. Así, muchos consideran existencialistas a autores como Fiodor Dostoievski, Franz Kafka y Milan Kundera.
¿Qué entender por existencialismo?
Como ya lo dijimos, el existencialismo no puede encuadrarse dentro de una sola corriente. ¿Cómo definirlo entonces?
Para poder tener una óptica primeriza, hay que pensar en estos dos puntos:
- Es un conjunto de posturas filosóficas cuyo principal interés es la vida humana y, más concretamente, la condición humana tal y como se desarrolla en el mundo. Cualquiera que sea la rama de la filosofía que se aborde (ontología, ética, epistemología, etc.), tiene esta preocupación en el centro de su mirada.
- Parte de un rechazo a otros sistemas filosóficos y evita enmarcarse en cualquiera de ellos (como lo expresa Walter Kauffman). Busca alejarse de la filosofía tradicional y el enfoque académico hacia esta, por estar distanciada de la vida y de los problemas prioritariamente humanos.
Tal vez sea mediante la afirmación de Sartre “la existencia precede a la esencia” -la encontramos en su libro El existencialismo es un humanismo- que es posible englobarlo con cierta precisión.
Lo que Sartre quiere dar a entender es: el ser humano no tiene una esencia fija o predeterminada con la que pueda ser encasillado o que le sirva como una guía infalible; más bien, su existencia es la que va determinando su vida conforme esta se despliega. Por eso es anterior a la esencia.
O sea, el hombre, en una condición de libertad absoluta, es el único responsable de decidir cuáles son sus valores, qué acciones debe tomar e incluso cuál es el sentido de su vida, pues nada de ello posee una naturaleza específica.
Aunque Sartre mismo llegara a considerar que el ateísmo es una característica universal de este tipo de pensamiento, varios pensadores existencialistas encaran cuestiones como estas desde el agnosticismo y aun desde el cristianismo.
Conceptos fundamentales del existencialismo
Es difícil reducir el existencialismo a un punto de vista identificable y ha sido una tarea sin fin cobijarlo bajo una definición concisa, pero hay varios conceptos recurrentes que son los temas centrales, y aparecen una y otra vez (a veces con nombres distintos), en sus libros.
Por ejemplo, para introducirnos no podemos evitar conocer estos:
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Libertad
La libertad es una de las consecuencias, quizás las más importante, de nuestra condición humana.
Nos distinguimos de otros seres gracias a la consciencia que tenemos acerca de nosotros mismos, nuestro lugar en el mundo y nuestro poder sobre la acción, lo que nos obliga a ser libres. Más allá de que haya factores externos que determinen en mayor o menor grado nuestra vida, en última instancia la libertad del ser humano es radical e ineludible.
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Voluntad
La voluntad es la facultad de la que depende nuestra libertad. Para la mayoría de los autores, es anterior a la inteligencia (como la existencia respecto a la esencia), por lo que nuestra capacidad para querer o rechazar las cosas es más fundamental que incluso nuestra capacidad para conocer.
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Responsabilidad
En cuanto es imposible dejar de ser libre, el ser humano es también el único responsable de cada uno de sus actos y decisiones, así sea plenamente consciente de ellos o no.
Este hecho, que permea nuestras vidas en todo momento, conlleva que todo lo que hagamos, o dejemos de hacer, tenga un fuerte sentido ético. Y, más aún, en el contexto de un mundo en el que convivimos con semejantes.
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Existencia
De igual manera, nosotros somos los únicos seres conscientes de nuestra existencia. De esto se deriva que tenga una relevancia primordial que no pueda sustituirse por el mero “ser” o la “esencia”.
La falta de fijeza y el carácter individual propios de la existencia (por contraposición a otros modos de ser fijos) implica que la razón universal es insuficiente para conocernos. Así, nuestra individualidad y experiencia subjetiva son críticas para llegar a la verdad.
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Autenticidad
La autenticidad es la capacidad de vivir en conformidad con todas las repercusiones de nuestra libertad. Como la libertad a su vez se apoya en la autoconsciencia, ser auténtico exige que nos asumamos como los responsables de nuestros valores y decisiones, sin que estos se impongan desde prejuicios, roles sociales o normas preconcebidas.
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Angustia
La angustia es un sentimiento que surge de nuestra conciencia sobre la libertad que tenemos. Nuestra condición nos obliga a decidir en un mundo en el que solamente nosotros somos los dueños de cuanto hacemos. Conocer esto es lo que nos provoca angustia.

Autores y libros base del existencialismo
Ahora entramos de lleno en los autores y libros que mejor caracterizan al pensamiento existencialista.
Son innumerables los personajes que aportaron ideas de peso a la filosofía y la cultura, pero estos seis son los indispensables (según nuestro criterio) para todos los que quieran introducirse en la materia.
Como paréntesis inexcusable, no olvidamos también la trascendencia de autores como Simone de Beauvoir, Gabriel Marcel, Maurice Merleau-Ponty, Miguel de Unamuno, Karl Jaspers, entre muchos otros.
1. Soren Kierkegaard
Considerado a menudo como el padre del existencialismo, el danés Soren Kierkegaard fue un filósofo cristiano cuya obra se centró, sobre todo, en la necesidad de encontrar sentido a la existencia y de hallar la verdad desde la experiencia subjetiva.
Aunque Marcel fue quien estableció lo que era existencialismo, a Kierkegaard se le atribuye el primer uso de la palabra para desdeñar la primacía del pensamiento asbtracto y puramente racional en la filosofía.
Para él, la misión decisiva del ser humano es vivir una vida auténtica, puesto que solamente hay una forma de alcanzar la verdad: el camino del individuo que busca por sí mismo las respuestas. Esto no significa que los otros carezcan de importancia, sino que es únicamente la persona, a través de su experiencia y perspectiva individual, la que puede hallar el sentido que tanto anhela, uno distintivo.
Seguir la opinión de los demás o distraerse con placeres mundanos va en contra de esta búsqueda, puesto que nos distancia de la vía que corresponde a cada quien para cumplir su potencial.
Algunas de sus obras cardinales son Temor y temblor, El concepto de la angustia y La enfermedad mortal. Recomendamos como lectura básica esta:
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O lo uno o lo otro (1843)
En ella, Kierkegaard contrasta a dos personajes, uno que vive de manera hedonista y da prioridad a la dimensión estética de la existencia, y otro que vive conforme con el deber y concede mayor relevancia a la dimensión ética.
El filosofo concluye en que ambas formas de concebir la vida son parcialmente inauténticas, pues no contemplan la angustia inherente a la plena conciencia de nuestra libertad.
De acuerdo con Kierkegaard, el individuo debe ir más allá de ambas posturas, pues la experiencia real lo orilla a trascender en diversas ocasiones cualquiera de los dos supuestos y elegir de modo crítico decisiones que tienen un impacto profundo y personal, algo que no puede reducirse a lo teórico.
2. Friedrich Nietzsche
Friedrich Nietzsche es otro de los autores clave de la filosofía existencialista. Su pensamiento enfatiza la crítica a la moral dominante en Occidente (de raíz judeocristiana) y el imperativo de que sea el individuo quien se asigne los valores que le guiarán.
Con frecuencia malinterpretado o burdamente simplificado, su preocupación principal también es vivir con autenticidad (al igual que en Kierkegaard), solo que en su caso la crítica cultural de la sociedad occidental es un aspecto fundamental para entenderlo.
Según Nietzsche, la única manera de lograrlo es aceptando nuestra condición humana tal y como es, tanto en sus facetas favorables como en las indeseables. A la vez, solo rechazando los valores que nos han sido impuestos seríamos capaces de alcanzar esta meta y redefinir nuestra existencia.
Dentro de sus libros esenciales están La gaya ciencia, La genealogía de la moral y El ocaso de los ídolos. Quizás el más elemental de todos sea este:
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Así habló Zaratustra (1883)
El concepto crucial de este libro es el de superhombre (Übermensch), alrededor del cual el personaje de Zarathustra va hilando su filosofía moral.
El superhombre es el individuo que, con valentía, elige dar un sentido original a su existencia y crear sus propios valores buscando siempre afirmar la vida y la vitalidad al hacerlo.
Debe, entonces, superar los valores imperantes -ante la inminente caída de las instituciones tradicionales en Occidente (“la muerte de Dios”)- pero también oponerse al conformismo de quienes prefieren la comodidad y el placer mediocre.
Esto implica sobreponerse al miedo de romper con lo conocido y a la costumbre de seguir ciegamente las ideas sostenidas por las mayorías.
3. Martin Heidegger
Aunque él mismo no quiso ser encuadrado en el existencialismo, Martin Heidegger es imprescindible para asimilar muchos de sus postulados.
Para Heidegger, el camino correcto para acceder a la filosofía es comprendiendo que solo el ser humano, en cuanto ente que además de existir es consciente de su existencia (Dasein), puede develarnos la profundidad de todo cuanto es.
Relacionado: Ser y existir, ¿qué diferencias hay entre ambos?
Podemos entonces oponérnosle y decir que, precisamente debido a este enfoque, Heidegger sí fue un autor existencialista.
También el aborda el problema de la autenticidad, pero lo hace desde la ontología. Propone que somos seres inauténticos como parte de una estructura de nuestra condición que él denomina la caída; esta nos lleva a conformanos con las normas y valores dados en el mundo, y a casi nunca cuestionarnos sobre la existencia.
Sus trabajos más importantes incluyen ¿Qué es metafísica?, La pregunta por la técnica y Carta sobre el humanismo, pero su obra cumbre es:
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Ser y tiempo (1927)
El lo que concierne a esta materia, Ser y tiempo examina una nueva vía de acceso al conocimiento a partir de la condición del ser humano: un ser que ha sido arrojado al mundo y que se inquieta ante el sentido de su existencia.
Son características como el estar inmersos en el mundo junto con otros iguales a nosotros, la conformidad con las normas sociales y la previsión de la muerte las que determinan nuestras vidas.
Uno de nuestros objetivos para que podamos realizarnos es cobrar consciencia de esta intrincada condición nuestra y retomar voluntariamente una existencia auténtica.
4. José Ortega y Gasset
El filósofo español José Ortega y Gasset es otro de los indispensables en esta lista. Tal vez el pensador de habla hispana más sobresaliente en la modernidad y una pieza elemental en la filosofía del siglo XX.
Aunque su obra más representativa es La rebelión de las masas, libro en el que analiza el ascenso de las masas al poder social y político desde finales del siglo XIX, en términos de existencialismo su libro clave es Meditaciones del Quijote.
Su teoría definitiva es el raciovitalismo, que pretende superar la división entre la razón pura y el impulso vital: las dos son inseparables de nuestra realidad. La razón orienta nuestra situación en el mundo y ayuda a entender nuestra relación con él, mientras que tampoco puede considerarse como una abstracción fría, pues la vida y las circunstancias humanas son la realidad radical.
Otros libros suyos que sugerimos leer son El tema de nuestro tiempo, ¿Qué es filosofía y El hombre y la gente. Así resumimos el mencionado:
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Meditaciones del Quijote (1914)
La idea central es que el ser humano no puede contemplarse como una entidad abstracta o aislada de lo que le rodea y de la sociedad en que está inserto.
De ahí, su frase tan popular:
“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.
Lo que esto entraña es que estamos indisolublemente unidos a nuestras circunstancias personales, familiares, culturales, sociales e históricas, y debemos esforzarnos por comprenderlas y darles un sentido para poder tener una vida significativa.
Por otro lado, cada individuo vive circunstancias tan particulares y propias, que no puede poseer una visión completa de la realidad. Su perspectiva es una de muchas, que juntas conforman un panorama muchos más rico de la misma.
5. Jean-Paul Sartre
Cuando uno piensa en este tema, seguramente el primer escritor con el que lo relaciona es con Jean-Paul Sartre, y es que él fue quien se apropió del término por primera vez para autodefinir su modo de pensar.
La obra de Sartre, sin duda, es la que describe con más claridad y precisión lo que es el existencialismo. En buena medida, la frase “la existencia precede a la esencia” resume su perspectiva o, por lo menos, la base para introducirse a ella.
La afirmación aparece en El existencialismo es un humanismo y tiene una fuerte connotación ética, pues si no hay esencia que nos defina y somos nosotros los encargados de dar sentido a la existencia, este lugar de absoluta libertad nos compromete a responsabilizarnos plenamente de nuestras acciones, por cuanto inciden sobre nosotros, así como sobre los demás.
También escribió Crítica de la razón dialéctica y piezas literarias, La náusea, El muro y Los caminos de la libertad. Su libro más relevante es:
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El ser y la nada (1943)
Sartre profundiza en el tema que resumirá dos años más tarde en su ensayo breve más conocido, donde explica cuál es su postura acerca del existencialismo.
Expone que a diferencia de otros objetos (ser-en-sí), el humano no posee una esencia invariable y es un vacío que se proyecta hacia el futuro como conciencia (ser-para-sí), sus acciones son las que construyen su esencia.
Utiliza el concepto de la nada relacionándolo con la consciencia, pues esta tiene la posibilidad de negar lo que existe e imaginar lo que todavía no es. Aquí, la libertad ocupa la distancia intermedia entre lo que una persona es y lo que puede llegar a ser.
La libertad es causante de nuestra angustia, ya que nos convierte en solos responsables de nuestras vidas y nuestros valores (para Sartre, Dios no existe). No obstante, para evitar mentirnos a nosotros mismos o mermar el potencial de nuestra libertad, asimismo debemos dejar de identificarnos con cualquier tipo de identidad predefinida.
6. Albert Camus
Finalmente, incluimos a Albert Camus, el representante por excelencia de la vertiente “absurdista” del existencialismo.
Ateo como lo era Sartre, Camus propone una visión del mundo y de nuestra vida en que no existe un sentido intrínseco. El ser humano busca un significado en que sustentar sus valores, pero no le es posible encontrarlo.
Ni el mundo ni el hombre son absurdos en sí, sino que es la conjunción de ambos, su vida en el mundo, la que resulta absurda.
Ante este aprieto, el escape para no caer en la desesperación consiste en vivir la vida con un empuje pasional y rebelde capaz de resistirse a dicha opresión, coviertiéndose en lo que llama “el héroe del absurdo”.
Entre su obra destacan las novelas El extranjero y La caída y el ensayo filosófico El hombre rebelde, pero el más influyente es:
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El mito de Sísifo (1942)
Camus hace patente que hay un solo problema filosófico serio; el del suicidio. Nos enfrenta a razonar sobre si vale la pena vivir la vida o no frente al absurdo, que proviene de la irreconciabilidad entre nuestro deseo de orden y el caos y silencio del mundo.
Sísifo -que debe cargar eternamente una piedra a lo alto de una montaña después de que rueda cuesta abajo una y otra vez- es quien mejor representa este problema.
Así, el filósofo nos invita a ponernos en la piel de Sísifo y considerar la cuestión como si fuéramos él. La salida que encuentra es asumirse como “héroe del absurdo”, o una persona que acepta su realidad sin quejarse y aun así opta por vivir esforzada y apasionadamente.
Más que una serie de reflexiones destinada a generarnos preocupaciones gratuitas, el existencialismo es una llamada a entender mejor quiénes somos, apreciar nuestro potencial humano y hacer uso pleno de nuestra libertad sin separarla de la responsabilidad inherente y en un contexto compartido con congéneres que se hallan en la misma situación que nosotros.
Si tu intención es entrar a la filosofía desde lo que significa ser humano en su totalidad, este ofrece una excelente apertura para ti. Sin embargo, como muchos de los libros son difíciles de comprender sin un bagaje conceptual previo, te invitamos a leer primero obras de literatura como La Náusea de Sartre o El extranjero de Camus, o ir formando ese bagaje con textos generales más accesibles como estos.
Ya sea que lo decidas de una manera u otra, el existencialismo es una parada casi obligada en la filosofía.
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FAQs❓
¿El existencialismo es lo mismo que el nihilismo?
+No son lo mismo, aunque tienen muchos aspectos en común.
El nihilismo es el descubrimiento de que no existen los valores universales o el sentido de la vida y es, en términos generales, de corte pesimista. El existencialismo (ateo y cristiano) enfatiza la responsabilidad humana de encontrar sentido, ante la falta del mismo, mediante el uso de la libertad.
¿Se puede ser existencialista y creer en Dios?
+Sí es posible, los existencialistas más reconocidos eran ateos, pero autores como Kierkegaard o Marcel no lo eran.
Soren Kierkegaard, por ejemplo, nos anima a acercarnos a Dios por medio de un “salto de fe”; la única manera auténtica de hacerlo es abandonando la seguridad de la razón. Gabriel Marcel y Karl Jaspers disciernen que su relación con la fe se da a través de una elección personal y consciente que conlleva angustia en el creer.
¿El existencialismo puede ayudarnos a superar crisis personales?
+Sí. Difiere de otros enfoques psicológicos que dan preferencia al optimismo. El existencialismo nos dice: "El mundo es caótico y no nos debe nada, pero nosotros tenemos el poder de decidir cómo responder".
Nos ayuda a pasar del papel de víctima (en el que validamos pasivamente nuestro sufrimiento) al de protagonista (en el que decidimos activamente qué hacer al respecto). Como ejemplo, Viktor Frankl, psicólogo existencialista, nos comparte su idea de la "última de las libertades humanas”, que es la capacidad de poder elegir nuestra actitud ante cualquier circunstancia, sin importar cuál sea.
Más artículos de interés para ti:
Referencias:
- Abbagnano, N. (1997). Introducción al existencialismo. Fondo de Cultura Económica.
- Aho, K. (2023). Existentialism. En The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Stanford University. https://plato.stanford.edu/entries/existentialism/
- Filosofia.org. (s.f.). Diccionario soviético de filosofía. http://www.filosofia.org/urss/dsf.htm
-
Kaufmann, W. (1975). Existentialism from Dostoevsky to Sartre. New American Library.









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